miércoles, 30 de enero de 2013

ALBONDIGAS DE CHOCOS

Hoy preparamos una receta típica gaditana, (¡ bueno también de Huelva :-) !) las Albóndigas de Chocos en salsa, que ricas !!!. Menudo sabor a Mar :-) Y ya veréis que fáciles de preparar, sobre todo teniendo a mano una buena picadora.
 
El choco se puede adquirir fresco o congelado durante todo el año. Para saber si está fresca, su carne de color blanco nacarado o blanco pálido debe ser brillante, su consistencia firme, y al tacto debe estar húmeda y suave.

Al igual que el calamar y similares, lo común es cocinarlo en su tinta o enharinada y a la plancha. Los chocos o sepias a la plancha también son una receta de gran consumo en nuestro país, particularmente en el sur de la península y en las Islas Canarias, donde se sirven junto con las típicas papas arrugadas y salsas canarias como los mojos.
 
El choco contiene propiedades nutritivas similares al pescado y un adecuado balance de grasas, fundamentalmente insaturadas. El agua es abundante en este molusco, al igual que las proteínas. De escaso valor calórico, el choco contiene vitamina B3 y B12, fósforo, potasio y magnesio.

Y aquí tenéis ya la super receta :-)
 
 
INGREDIENTES:
- Para preparar las Albóndigas
* 350 gr. de choco
* 100 gr. pan duro
* 4 dientes de ajo
* 2 cucharadas de hojas de perejil
* 1 huevo,
* Sal
* Pimienta molida.
* Harina para rebozar.
* 100 cc. aceite de oliva virgen extra, para freír.
- Para preparar la salsa
* 1/2 cebolla
* 1 diente de ajo
* 1 zanahoria
* 2 cucharadas de harina de trigo
* varias hebras de azafrán ó colorante alimenticio
* 2 hojas de laurel
* 1 copa de vino blanco Fino de Jerez
* 1 vaso de agua
 
MODO DE PREPARACIÓN:
- Las albóndigas
*Trituramos en una batidora el choco troceado, con los ajos pelados, el perejil, el pan en trozos, el huevo, sal y pimienta molida. No debes triturar demasiado, es mejor que tenga cierta textura. Si lo hacéis en Thermomix serán suficientes 20 segundos a velocidad 6.  
* Al final le añadimos algo de pan rallado, si vemos que la masa no puede trabajarse bien. Pero cuidando de no poner mucho, ya que quedarían muy secas (máximo 20-30 gr.).
* Amasamos con las manos las albóndigas, rebozándolas en harina.
* En una sartén con aceite de oliva vamos a freir las albóndigas, poco a poco por tandas,  removiendo para que se doren bien por todos lados. Apartamos, dejamos escurrir el aceite en un plato con papel de cocina absorbente y reservamos.
- La Salsa:
* En una sartén ponemos dos o tres cucharadas de aceite (de haber frito las albóndigas), y empezamos tostando el ajo, la cebolla, la zanahoria cortada a brunoise (cubitos), las dos cucharadas de harina y removemos bien para que no queden grumos.
*Se le añade el vino, el azafrán (o colorante), el laurel y seguimos removiendo. Si vemos que está muy espesa le añadimos agua al ojo.
- Consejo: Y si vemos que tenemos grumos que no hemos podido deshacer al remover, pues trituramos la salsa con la batidora.
 
* A continuación, y una vez que haya hervido la salsa, añadimos las albóndigas y dejamos cocinar durante diez minutos.
Consejo para acompañar:
* En el aceite de haber dorado las albóndigas vamos a freír unas patatas con un par de dientes de ajo que servirán para acompañar a las albóndigas.

viernes, 25 de enero de 2013

APRENDIENDO A CUIDARNOS CON NUESTRO ASESOR EN NUTRICIÓN DANIEL RUIZ - ¿ ES NECESARIO CONSUMIR LÁCTEOS ?

Y queremos comenzar el Fin de Semana con un consejo de nutrición relativo al consumo de los productos lácteosque nos envía nuestro asesor en nutrición, Daniel Ruiz. Os invito a que lo leáis que s va a resultar muy interesante. para los que sois fans incondicionales de la leche, este artículo os va a da que pensar y quizás os haga replantearos el consumo de estos productos.
 
Buena noche a todos y mejor fin de semana :-) y nos olvidéis de cuidaros mucho !!
 

La leche es una secreción glandular característica de cada especie de mamíferos. Los mamíferos son un orden de animales cuyas hembras poseen unas glándulas especiales (mamas) destinadas a alimentar a sus crías en las primeras etapas de su vida. Una vez que la cría alcanza un desarrollo suficiente para alimentarse de manera autónoma, la leche es abandonada y jamás vuelve a ser utilizada en la edad adulta. El ser humano es el único mamífero que infringe esta norma, continúa consumiendo leche durante toda su vida, y con el agravante de tratarse de leche de otras especies. En este sentido, la mayoría de los niños pierden, a medida que crecen, la enzima que permite digerir la lactosa de la leche de vaca, como parte natural de su desarrollo coincidiendo con el destete.


No hay que olvidar que cada leche posee una formulación especialmente “diseñada” para alimentar a las crías de esa especie. Lógicamente, el contenido de la leche de vaca no es el mismo que el de la leche humana, aunque su aspecto de la impresión que todas las leches son iguales. El contenido en grasas y proteínas de la leche de vaca resulta excesivo para el ser humano, y las proporciones de otras sustancias son diferentes. Además,  la leche sirve de vehículo de transmisión entre madre y bebé de una variedad todavía no muy bien conocida de hormonas, anticuerpos y otros factores inmunológicos.
 
Si hasta hace poco, el consumo de leche en estado natural se defendía como tradicional y saludable, la situación cambió. En la actualidad, casi nadie puede consumir leche en estado natural, y los productos lácteos que ofrece el mercado han sido sometidos a diversos procesos de conservación y transformación.

Se dice que los procesos de esterilización actuales (pasteurización, UHT, etc.) son seguros para el consumidor, al eliminar todos los gérmenes. En realidad, estos procesos transforman las cualidades de la leche, convirtiéndola en un producto “muerto” con la consigna de hacerla menos perecedera, o sea, que dure en los supermercados durante mucho tiempo, evitando pérdidas económicas. Los procesos de esterilización alteran las sustancias nutritivas (proteínas, vitaminas, enzimas,..) y junto con los aditivos que se incorporan, sólo agravan el problema.
 
En definitiva, lo que nos venden es un “brebaje industrial” que nada tiene que ver con el producto “natural” original y sus supuestas virtudes.

El calcio de los vegetales, algas, frutos oleaginosos, etc., es muy bien recibido por nuestro organismo que está preparado para asimilarlo. En cambio, el calcio de los productos lácteos, debido a la caseína y la relación calcio/fosforo, no es asimilado, ya que su contenido en elevado en fósforo, acidifica al PH sanguíneo, obligando al organismo a extraer al Calcio de sus reservas naturales óseas, después de haber utilizado el calcio proveniente de la alimentación, por lo que la leche, favorece la pérdida de calcio procedente de nuestra masa ósea.

El 55% de los lípidos de la leche materna son ácidos grasos poli-insaturados, benéficos para la salud. La leche de vaca, en cambio, contiene un 70% de ácidos grasos saturados que representan a las grasas causantes de diversas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares.

Las leches vegetales suelen digerirse mejor que las animales. La inmensa mayoría que pasa de la leche de vaca a la vegetal observa como disminuyen los síntomas dispépticos, el estreñimiento, la diarrea, el colon irritable y las alergias.
 
En Francia, el 30% de las mujeres con menopausia presentan osteoporosis, o sea cerca de 3 millones. De ese total, cada año 50.000 mujeres sufren fractura de cuello del fémur, la mayoría de las cuales desarrolla invalidez crónica. Sin embargo, todas estas pacientes consumen productos lácteos, siendo la primera indicación que reciben en la consulta médica.
 
El investigador norteamericano William Ellis, después de realizar más de 25.000 análisis de sangre, halló que los niveles más bajos de calcio correspondían a personas con la costumbre de tomar tres, cuatro o cinco vasos de leche al día.

Muchas personas son ya conscientes de que la leche de vaca produce más mucosidad que cualquier otro alimento, un moco espeso que obstruye el sistema respiratorio y que favorece ciertas enfermedades. La fiebre del heno, el asma, la bronquitis, la sinusitis, los resfríos, la secreción nasal y las infecciones de oído pueden ser favorecidas por esta mucosidad, como así también causa de alergia. Este hecho puede comprobarse dejando de consumir lácteos por un tiempo.
 
Diversos tipos de cáncer han sido relacionados con el consumo de lácteos, como el de ovario (por la incapacidad de descomponer la galactosa) y los de mama y próstata (presumiblemente asociados al aumento de una sustancia que contiene la leche, llamada IGF-1).
 
Se emplean hormonas sintéticas para que las vacas lecheras aumenten su producción de leche. Como las vacas están produciendo cantidades de leche que la naturaleza jamás previó, el resultado obtenido es la mastitis, o inflamación de las glándulas mamarias. Su tratamiento requiere del uso de antibióticos, cuyos restos y de las hormonas se encuentran en muestras de leche y otros lácteos.

En este sentido, existen ciertos estudios que arrojan resultados destacables. El estudio de Salud de Enfermeras de Harvard, que controló a más de 75.000 mujeres durante 12 años, mostró que el aumento del consumo de leche no tiene un efecto protector sobre el riesgo de fracturas. De hecho, el consumo superior de calcio procedente de los lácteos estaba asociado a un mayor riesgo de fracturas.
 
Según el equipo de Hsiu y Funk (Universidades de Taipeh y Los Ángeles), la osteoporosis aumenta de forma espectacular en aquellas personas que sin haber tomado nunca leche animal, comienzan a tomarla. Esta pérdida de calcio puede ser debida a la acidez transitoria producida por el exceso de proteínas de los lácteos.



Todo indica que los lácteos no ayudan a mantener huesos fuertes; se puede reducir el riesgo de osteoporosis eliminando el consumo de sodio y proteína animal en la dieta y aumentando el consumo de frutas y verduras, haciendo ejercicio, y asegurando un adecuado consumo de calcio procedente de vegetales tales como las hortalizas de hojas verdes, las legumbres y los frutos secos. Por ejemplo, una ración de brócoli contiene tanto calcio aprovechable como un vaso de leche, además de muchos otros nutrientes saludables.

CONCLUSIÓN
 
En resumen, cualquier persona que se preocupe por la salud debe cuestionarse si el consumo de productos lácteos es realmente indispensable. Existen muchos indicios que en realidad pueden acarrear problemas de salud. La leche y demás lácteos no son necesarios en la dieta, y tenemos formas de reemplazarlos por otros alimentos más saludables. Así pues, ¿por qué seguir consumiéndolos? Una dieta sin lácteos puede cubrir todas las necesidades nutritivas y sin riesgos para la salud. En realidad, podemos alimentarnos perfectamente sin tener carencias de ningún tipo prescindiendo de los lácteos.
 
Del calcio nos tendríamos que preocupar de las pérdidas más que del suministro, e incluir en la dieta una buena cantidad de vegetales que contienen ese mineral.
 
Para los que necesitan seguir tomando un liquido blanco de sabor dulce suave, existe una amplia variedad de leches vegetales. Podemos obtener sabrosas y nutritivas “leches” de arroz, avena, almendras, avellanas, sésamo o soja. Las venden preparadas, pero también las podemos hacer en casa.
 
Y para terminar, os dejo este enalce a un video muy interesante sobre el consumo de productos lácteos:

Este escrito ofrece información extraída de los siguientes artículos:

-¿Son los lácteos una buena fuente de calcio? Dra.Olga Cuevas Fernández.
-¿Por qué las leches vegetales? Luisa Martín.
-¿Leches vegetales? Josep Vincent Arnau
-¿Razones para no consumir productos lácteos? Asociación Vegana Española